
Patas de hilacha, corre sin mirar atrás -es un poco cucaracha-.
Mohicano miope, corre dejando una estela de hedor nauseabundo.
Ya ha olvidado los placeres de un buen remojo y el paso por el saca-muelas,
ni siquiera se poda las uñas, por eso corre como gacela.
ilustración de Alejandro Figueroa
domingo, 4 de mayo de 2008
sábado, 19 de abril de 2008
A un gato muy pesado
Era sólo –de solamente y soledad- un peluche exótico. Un día sin más ni más, se levantó, cruzó la puerta, arrancó de un zarpazo lo que vio a su alrededor, lanzó un grito hondo desde las entrañas y se tumbó en el suelo. Soñó con buenos tiempos en la selva, con su sensualidad perdida, con sus presas temerosas… Llegó Catalina, lo jaló por la cola y lo devolvió a la repisa de los peluches polvorientos.
Ilustración de David Correa
domingo, 13 de abril de 2008
Goriloso
Simio jazzista pide plata afuera de un puterío, sueña con ser proxeneta, la trompeta, sólo –de solamente- le a traído desdichas. Pasa las noches tocando el bronce en amarga letanía, de vez en cuando alguien le lanza una moneda, en gesto tímido la recoje la guarda en un pañuelo. Él ya no recuerda, ni los buenos tiempos de jungla y risotadas con los monos, se le olvidó el olor a selva viviente, la selva que pisa es una broma de cemento, una humorada a sus ancestros, un día será proxeneta.
ilustración de Serge Cordovson
miércoles, 9 de abril de 2008
A un rino drogado y a un rino de lomo enchulado.
Deambulaba de aquí a allá el rinoceronte con ojo perdido, alzando su cuerno, pero su orgullo se ha esfumado, manchó su lomo en un duelo de elegancia sin mucha prestancia, se alejó de la comarca. De pronto una música gitana se le coló por las orejas, en su danza torpe y su canto incomprendido se marchó a paso lento.
ilustración de Serge Cordovson
lunes, 7 de abril de 2008
Josefina
domingo, 9 de marzo de 2008
gran soñador
cantó Elena Mardorf eso jue el domingo, marzo 09, 2008
Etiquetas: breves brevísimos en extremo breve
martes, 19 de febrero de 2008
animalosidat
Jugaban en el estanque junto a los humanos –ellos con esnorquel- a cazar escarabajos dorados. Curioso era que los ganadores siempre eran los descomunales hipopótamos. Inocentes entes humanos, creían en la nobleza de ellos. No sabían que guardaban dorados ejemplares en sus formidables hocicos.
A los tramposos orejas pequeñas.
ilustración de Daniel Egneus





