lunes, 15 de diciembre de 2008



El sol otorga un aura mística, que traspasa el delgado cristal de la ventana, la cortina revolotea como vuelos de golondrinas y el caos adentro es parte de la entropía universal. Así, sin más ni más el tiempo corre rítmicamente aunque en ocasiones pareciera detenerse.

viernes, 24 de octubre de 2008


Macho cabrio corre de cumbre en cumbre con los ojos vendados, se esconde y se ríe, a veces se cree estatua, pasa horas perpetuas sin pestañear; un juego solitario y narcisista. Otras veces arrulla a los conejos y en un descuido les roba una pata y se la cuelga de amuleto.





ilustración de david correa

jueves, 23 de octubre de 2008



De madera natural, pintada o barnizada, de metal, con ojo mágico, con vidrios –otra clase de ojo mágico-, con adornos para las fiestas, enrejadas y polvorientas, herméticas y no tanto. De ellas se cuelan gritos, aullidos, delirios, risotadas, cantos, discusiones acaloradas. Ocultan sueños, resquemores, pasiones, conversaciones de sobremesa.

Ellas lloran en silencio, en un grito que se atasca en sus betas. Padecen de insomnio crónico, a veces cuentan las estrellas, entablan amistad con árboles y malezas. Reciben correspondencia, boletines y publicidades. Poco saben de farándula, gustan oír cuentos de niño, se sonrojan cuando las golpea –dulcemente- una hoja seca.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

No tengo rostro, se borró, se me cayó a pedazos píxel por píxel. Luzco mis patas pezuñentas y popochonas. Me paseo cauto, hábil sobre 4 puntos de contacto con el suelo, que no es precisamente la pachamama. Estoy adosado a la tierra, mi músculo cardíaco no es más que eso; un trozo sangrante y latiente de carne que me permite transitar a un ritmo jazzístico.

No me río con frecuencia, la verdad, creo que nunca lo he hecho. Lo siento, es que a veces se me olvida que voy sin mascara, se me olvida que no grito y que tampoco pienso, sólo deambulo a paso corto.

Me gusta pensar en tiempo pretérito, creo que es un mal congénito que disminuye mi visión periférica.



sín título ni nada.

jueves, 26 de junio de 2008



Cómo detestaba su etnia, su piel blanca, pulida, lisa y brillante, era objetivo permanente de vándalos y víctima de los estragos de la naturaleza. Realizó una protesta muda que llego ciegamente a sus amos, ellos sin más miramientos embetunaron de café su virgen piel, la rugosidad ocultó su liso corpóreo, el resultado era verdaderamente diferente, sin embargo lucía espléndida.





captada antes de su metamorfosis

domingo, 15 de junio de 2008

De cocos y de drilos


Alberto y su pandilla son vegetarianos, quieren limpiar el nombre de los suyos, hacer la diferencia. Caminan en dos patas y optaron por una vida sin violencia. Los más ancianos se escandalizan, en protesta los drilos –como se hacen llamar Alberto y su grupo- se arrancaron los dientes, los llevan de amuleto.

domingo, 4 de mayo de 2008



Patas de hilacha, corre sin mirar atrás -es un poco cucaracha-.
Mohicano miope, corre dejando una estela de hedor nauseabundo.
Ya ha olvidado los placeres de un buen remojo y el paso por el saca-muelas,
ni siquiera se poda las uñas, por eso corre como gacela.




ilustración de Alejandro Figueroa